Rastros de Dixan

noviembre 17, 2009

Agentes del CNI se trasladaron a Madrid dos días antes del telefonazo de F1 y la Guardia Civil ya conocía su nombre el día 18

Filed under: El Juicio,Informes policiales — yatero @ 7:36 pm

 

Una de las personas detenidas en su momento revela que recibió presiones de la Guardia Civil para «colaborar» después de su puesta en libertad

Nada parece como se había contado hasta ahora. A tenor de la declaración del agente del CNI con placa 5.404, que declaró esta mañana separado visualmente del resto de la sala por una cortina, la operación se había puesto en marcha como mínimo dos días antes de la fecha en la que el testigo protegido F1 dijo haber avisado por teléfono de los supuestos atentados suicidas. El agente de los servicios secretos ha afirmado, a preguntas de la defensa, que fue enviado a vigilar un inmueble en la calle Santa Madrona de Barcelona el día 17 pero que llegó a la capital catalana «dos o tres días antes». Su llegada junto con otros agentes se habría producido como mínimo el día 15, el mismo día o un día antes de la fecha en la que F1-Asim Iqbal dice haber llegado a Barcelona. Por lo tanto, el CNI tenía en preparación un operativo antes de que Iqbal llegara a la mezquita y mucho antes de que supuestamente le comunicaran que iba ser uno de los supuestos suicidas.

Este mismo agente fue quien recogió una bolsa de basura de un contenedor cercano al edificio de Santa Madrona, en el que dice que se hallaban «unas tenacillas, temporizadores de cocina, cables, restos de comida, pilas…», pero sobre el cual no le dieron órdenes urgentes: «me ordenaron que me lo llevara al domicilio en el que estaba viviendo y que al día siguiente lo entregara a la Guardia Civil».

Por su parte, los agentes de la Guardia Civil que han comparecido hoy han atribuido al CNI el inicio de la operación y han asumido la responsabilidad de ésta sólo a partir del 18 de enero, afirmando no saber nada de las investigaciones o las supuestas pistas recibidas en días anteriores. Pero aunque el Guardia Civil con identificación E 965201 D, instructor durante el operativo del 18 de enero, ha afirmado en la sesión de la mañana que no sabían ni el número ni la identidad de quienes estaban en las mezquitas y los inmuebles intervenidos, algunos de sus compañeros han respondido en sentido contrario durante la tarde. En concreto dos de los agentes que participaron en el allanamiento y registro de la calle Maçanet, han asegurado que comunicaron al responsable de la operación los nombres de las personas que se encontraban en la mezquita, y que fue aquel quien decidió la detención de todos menos del testigo protegido. En concreto el agente 26.580 W ha afirmado: «comunicamos telefónicamente los nombres al instructor y él decidió dejar en libertad a esta persona». Posteriormente ha añadido que F1 se marchó «acompañado de dos compañeros».

Lo que parece que queda fuera de toda duda es que F1-Asim Iqbal recibió en todo momento un trato claramente diferenciado al de los demás, siendo separado del resto en el mismo momento de la entrada a la mezquita de calle Maçanet y recibiendo un trato de testigo protegido incluso con anterioridad a que se realizaran las gestiones pertinentes para obtener dicho estatus. Hasta el día 22 la Guardia Civil no inició los trámites para darle protección, pero entre el 18 y esa fecha estuvo bajo custodia policial.

Otro hecho relevante lo ha aportado hoy uno de los testigos de la defensa, detenido el día 18 en la mezquita Tareq Ben Zyad y puesto en libertad cinco días después. M.H. ha revelado presiones de agentes de la Guardia Civil, una vez fue puesto en libertad, para que colaborara con ellos como infiltrado en las mezquitas, a cambio de dinero y de obtener la nacionalidad. Según declaró el testigo, el mismo día que fue puesto en libertad, cuando se encontraba en la estación de Passeig de Gràcia de Barcelona esperando un tren hacía Tarragona, recibió una llamada de una pareja de la benemérita que le dijeron: «¿dónde estás? Somos de la Guardia Civil, estamos en la puerta de tu casa esperándote». Durante esa llamada se citaron en la estación de Tarragona para mantener una conversación en la que le ofrecerían dinero y la nacionalidad a cambio de «colaboración». Pese a su negativa, diferentes agentes de la Guardia Civil se ponían en contacto con él «cada tres semanas» para reiterarle la misma oferta e intentar convencerlo. Así fue al menos hasta julio de 2008, parece que en un intento a la desesperada de hallar algún tipo de prueba que justificara el proceso.

La versión oficial de los hechos mantenida durante dos años, entre ayer y hoy en lugar de aclararse se ha hecho más difícil y problemática de lo que era. Eso lógicamente no facilita el trabajo del tribunal a la hora de valorar los acontecimientos y la veracidad de lo dicho hasta ahora. Lo que sí es cierto es que los cambios producidos entre la declaración ayer de F1 y las policiales de hoy, no le han dado más coherencia ni solidez a la escasez de hechos y pruebas materiales existente. Lejos de adquirir coherencia, el relato oficial se vuelve más irreconocible e inverosímil cada día que pasa.

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