Rastros de Dixan

noviembre 18, 2009

El periodista de NEFA Claudio Franco firmó pero no realizó la entrevista en la que Maulvi Omar reivindica un atentado en Barcelona

En octubre del 2008 el periodista Fernando Reinares publicaba en el diario El País una exclusiva dentro del formato de artículo de opinión. El texto, titulado «¿Quién quiso atentar en Barcelona?», abría una nueva pista sobre la supuesta preparación de un atentado contra el transporte público en Barcelona. Reinares daba a conocer un video en el que uno de los portavoces del grupo Tehrik e Talibán Pakistán, Maulvi Omar, afirmaba que «los doce hombres de Barcelona habían jurado lealtad a Baitullah Mehsuh» y que el TTP «asume la responsabilidad de los hechos de Barcelona» por la presencia militar española en Afganistán. El video dado a conocer por El País fue posteriormente avalado por un informe de la Guardia Civil e incluido en el sumario contra los 11 del Raval que se juzga estos días en la Audiencia Nacional. Esta prueba, dudosa desde un principio, hoy ha perdido muchísima de la escasa credibilidad que podía tener, después de que su presunto autor reconociera que la firmó pero que no la llevó a cabo.

El asesor de la NEFA Foundation —una entidad cercana al Departamento de Estado estadounidense y en cuya web puede verse el video de Maulvi Omar— Claudio Franco (en la imagen), ha declarado hoy al tribunal que ni siquiera mantuvo una conversación telefónica con el portavoz del TTP. Franco ha dicho que en el momento de llevarse a cabo el encuentro con Omar, el 1 de agosto de 2008, él se encontraba en Londres y que en ningún momento fue partícipe del encuentro. Respondiendo a una pregunta realizada directamente y de motu propio por el magistrado Javier Gómez Bermudez —en un gesto bastante poco habitual en el juez que, normalmente, se limita a corregir o reformular los interrogantes de las partes—, el periodista de origen italiano ha reconocido que se limitó a enviar las preguntas a un colaborador suyo en Pakistán, del cual no ha dado el nombre, y que fue éste el que realizó el contacto y la entrevista en la zona de Wazristán, además de la traducción del pashtu al inglés para subtitular el video.

Claudio Franco también ha admitido que, entre las preguntas realizadas a Maulvi Omar, una de ellas interrogaba expresamente sobre Barcelona y que no era una pregunta genérica sobre acciones del TTP en Occidente. Esto apunta más si cabe al carácter falaz y oportunista de la reivindicación. Hay que recordar que a principios de este año la misma organización asumió como un atentado propio la matanza de 14 personas ejecutada por un ciudadano de origen vietnamita en un Centro de Inmigrantes de Nueva York, en términos casi idénticos a la vindicación sobre Barcelona: «Acepto la responsabilidad. Eran mis hombres. Se lo ordené en respuesta a los ataques de los aviones no tripulados de Estados Unidos». Declaración inmediatamente desmentida por el FBI, que confirmó que se trataba de una acción individual sin vinculaciones terroristas de ningún tipo.

Franco, que ha pedido declarar con la protección de la misma cortina tras la que han comparecido el testigo protegido y policías y peritos, también ha atribuido a «razones técnicas» el desfase existente entre el audio y la imagen durante la intervención del protagonista del video. Según el periodista, ambas partes estaban por separado y por tanto se montaron una sobre la otra. Durante su comparencia el abogado Jacobo Tejeilo también ha hecho referencia al intento realizado en 2003 por el periodista y asesor de la NEFA, de infiltrarse en la fundación musulmana Al-Muhajirun, ubicada en Londres y perfectamente legal, haciéndose pasar por un musulmán converso con la intención de descubrir un supuesto complot terrorista.

A otro nivel, los guardias civiles con números de identificación G 10377 D y D 863465 S, que escribieron el informe en el que se avalaba a la NEFA como una fuente solvente y fiable y el video como verosímil para ser aportado como prueba a la causa, hoy han reconocido que no hicieron más comprobación que visionar el documento audiovisual en la web de la NEFA, ya que esta asociación está entre sus fuentes habituales de consulta sobre terrorismo islámico. Según su propia declaración, en ningún momento se pusieron en contacto con ningún representante de la fundación ni con el supuesto autor del video.

Por otra parte, hoy también han declarado, en calidad de peritos, los Guardias Civiles que realizaron en su momento los diferentes informes científicos sobre explosivos, huellas dactilares y perfiles genéticos, en los que se ha confirmado la ausencia de pruebas incriminatorias contra los acusados. Los miembros de los TEDAX que han comparecido hoy han reconocido que la nitrocelulosa aportada a la causa, «en el estado en que fue hallada en lugar de reventar lo que provoca es chispas y colores». En este sentido, también han reconocido que la procedencia del polvo hallado en una bolsa blanca se corresponde en composición con el de las 8 bengalas Fontaine Royal que también figuran entre las pruebas del caso y que éstas están consideradas entre las «poco peligrosas, para niños de más de 8 años». Sobre la procedencia de las bengalas han declarado que «son de fabricación china pero de marca francesa». Este extremo vuelve a señalar en dirección al testigo protegido F1, que habría llegado tres días antes de que se activara el dispositivo policial, procedente de París.

Los TEDAX también han confirmado que los supuestos temporizadores de los que se ha hablado hasta ahora —y de los que el tribunal sólo ha conseguido localizar las carcasas— son «relojes de cocina» y que con ellos y el resto del material encontrado no es posible elaborar un artefacto capaz de causar estragos físicos o materiales. Pese a ello, han vuelto a señalar la hipótesis de que con dicho material se podrían estar llevando a cabo «ensayos». A la pregunta de la defensa de si con cables y pilas puede fabricarse un detonador, los TEDAX han respondido que no.

El resto de peritajes policiales han confirmado lo que ya podía leerse en los informes. En la bolsa en la que se encontró el supuesto material incriminatorio solamente encontraron dos huellas dactilares, ninguna coincidente con los 11 acusados, mientras que en un cuaderno y una hoja manuscrita también aportadas como pruebas se encontraron 16 huellas, pero ninguna corresponde a los imputados. En cuanto a los perfiles genéticos, sólo algunos de los restos encontrados en un rollo de cinta aislante pertenecen al acusado Mehmood Khalid, a lo que hay que añadir un perfil genético de varón que no ha sido identificado en la base de datos de la Guardia Civil.

La jornada de hoy del juicio, con la que se da por finalizada la primera tanda, confirma la ausencia de fundamentos materiales capaces de incriminar a ninguna de las 11 personas que llevan diez meses en la cárcel y cuatro días sentadas en el banquillo de los acusados. A esa falta de pruebas se le añade la falta absoluta de rigor demostrada hoy por el periodista Claudio Franco, responsable del video con el que se pretendía demostrar un complot urdido desde las montañas de Wazristan para realizar un atentado en Barcelona. Si las leyes de la lógica fueran aplicables a los actos de la Audiencia Nacional, podríamos decir que pintan bastos para el castillo de naipes que es este sumario. El lunes se reanuda el proceso. Habrá que esperar todavía.

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