Rastros de Dixan

noviembre 4, 2009

La Audiencia Nacional comienza el juicio a los 11 del Raval sin pruebas de armas ni explosivos

Filed under: El Juicio — yatero @ 7:09 pm

Carlos Yatero

El 19 de enero de 2008 Barcelona había entrado, para algunos, en una especie de sórdido ránking inaugurado en Nueva York en 2001 y del que forman parte Londres y Madrid por los atentados del 11 de marzo de 2004 y del 7 de junio de 2005. 14 hombres habían sido detenidos en El Raval y, según las filtraciones policiales simultáneas a la marcha de la operación, estarían preparando un atentado en el metro. Para la versión sobre la que se sostiene el sumario que comienza a juzgarse este 12 de noviembre —y en el que son 11 los imputados—, un terrorista identificado como «testigo F1», arrepentido en el último momento de la misión a llevar a cabo, habría acudido a la policía a denunciar una acción inminente capaz de causar decenas de muertos. Ante esta supuesta inminencia los servicios secretos habrían actuado invirtiendo «los habituales métodos de investigación, priorizando justificadamente el uso de los informes de inteligencia sobre la adquisición previa de pruebas».

Cinco días después El Periódico de Catalunya ocupaba su primera plana con este titular en tipografía gigantesca: «11S, 11M, 7J… 19E» (24/01/2008), coronando a Barcelona con un dignísimo cuarto puesto por un atentado que no sólo no se había producido sino que, como indica el citado informe policial, estaba por investigar. Dicha portada provocaría el sarcasmo del periodista Íñigo Sáenz de Ugarte: «El Periódico tiene tantas ganas de colocar a Barcelona en el triste panteón de ciudades atacadas por el terrorismo yihadista que ni siquiera puede esperar a que se produzca el atentado» (http://www.guerraeterna.com, 24/01/2008). Repitiendo un canon que hoy ya es habitual, las conjeturas mediáticas superaban en velocidad a la propia instrucción judicial y mientras los servicios secretos agotaban las 120 horas de incomunicación y aislamiento que permite la legislación antiterrorista, las secciones de sucesos y tribunales se lanzaban a la competición sensacionalista. Hasta el 23 de enero ni el misterioso «F1» ni ninguno de los 14 detenidos declararían ante el juez, pero desde el domingo 20 se repetían titulares de este tenor: «Armados con el explosivo La madre de Satán» (El País, 20/01/2008), «Al Quaeda ordenó desde Waziristán atentados suicidas en Barcelona» (El Periódico 21/01/2008), «Algunas informaciones hablan de un atentado suicida en una mezquita tras el rezo de los viernes» (La Vanguardia, Editorial, 20/01/2008).

El propio juez Ismael Moreno afirmaba la inminencia pero la negaba a la vez reconociendo que el material incautado «carecía de la suficiente potencia destructiva como para realizar un atentado con garantías de causar estragos». Más adelante los informes de laboratorio desestimaban la existencia de TATP —la denominada Madre de Satán—, mientras que los explosivos que la policía decía buscar en la zona de Levante no aparecieron nunca. En cuanto al señalamiento de alguna mezquita como objetivo, debió ser inventado a saber por quién, ya que ni siquiera figura entre las suposiciones incluidas en los reportes policiales al juez. Posteriormente, los mismos medios ocultaban otro hecho que pone en serias dudas el rigor del trabajo de las fuerzas de seguridad españolas. Según el semanario Directa, el CNI habría avisado a los servicios secretos británicos de la llegada de seis supuestos terroristas al aeropuerto de Gatwick, que luego resultarían ser importantes cuadros del partido del dictador Pervez Musharraff; en palabras de The Guardian, que publicó la noticia omitida por la totalidad de la prensa oficial española: «“Terrorist” group who turned out to be the president’s men» (el grupo «terrorista» que resultaron ser hombres del presidente). Meses después, en junio de 2008, el equipo del CNI responsable del operativo, encabezado por el subdirector de Contraterrorismo y el Jefe del Departamento de Terrorismo Islamista, sería disuelto.

Así, desde hace año y diez meses este caso se sustenta sobre algo tan objetivo a nivel jurídico como la confianza en la palabra de un hombre. Paradójico es que, ateniéndose al sumario, los únicos elementos claramente incriminatorios son precisamente contra «F1», identificado como Asim Iqbal en la declaración de uno de los imputados. Iqbal ha declarado pertenecer a una organización internacional, a la cual atribuye el nombre de «Lashkar e Tayyba» y para la que ha trabajado transportando dinero: «el declarante estuvo en Italia en varias ocasiones con sus amigos de Francia porque iban a recoger periódicamente grandes cantidades de dinero a este país. Que estas cantidades eran de cien mil euros cada vez y las recogían también en Bélgica y Holanda, Bruselas y Amsterdam respectivamente». El propio Iqbal afirma en su declaración que miembros de dicha organización le contactaron en Francia y «le dijeron que se fuera a Barcelona con esta otra gente. Que ese mismo grupo le enviaron a Pakistán y Afganistán para entrenarse». Por otra parte, las huellas halladas en la única bolsa incautada con posible material para preparar explosivos, no corresponden a ninguno de los 11 acusados. No obstante, uno de ellos afirmó ante el juez que dicha bolsa había sido transportada por «F1» las horas previas a que se produjera la intervención policial.

Ninguno de estos hechos ha variado la línea seguida en la instrucción, pese a que el relato policial también hace aguas. Toda la investigación se basa en el seguimiento, a lo largo del 18 de enero, del grupo que posteriormente sería detenido. En este caso, una reunión a priori similar a los retiros espirituales que realizan los adeptos al budismo o sectas ultracatólicas como el OPUS DEI, es interpretada en clave de sospecha: «El hecho de que la mayoría de los asistentes a esta reunión tuvieran domicilio –y algunos familia- en la ciudad de Barcelona y, aún así, eligieran pernoctar en el local de la calle Maçanet [una mezquita; nota del autor] evidencia la reserva de dicha reunión». También ciertas características o habilidades personales se convierten en indicios de criminalidad: «tiene conocimientos de Internet y de electrónica, habilidades, especialmente la segunda, extremadamente útiles en la fabricación de explosivos», «entre cuatro y cinco años atrás ambos mejoraron su espiritualidad y dejaron crecer su barba al aproximarse al Tabligh», «la espiritualidad de este encuentro es igualmente contradictoria en tanto en cuanto uno de los miembros mejor considerados, S.I. –que ni siquiera tiene televisión o radio en su casa- llevara un ordenador recién adquirido».

Actos o peculiaridades que pasan desapercibidos en cualquiera, pero que cuando se trata de ciudadanos musulmanes provocan la búsqueda de un doble sentido que a menudo alcanza el absurdo propio de una mirada neurótica. Lo que se lee entrelíneas en los informes policiales, forma parte de un imaginario islamófobo fruto del 11S y afilado en nuestro caso por el 11M, que tiene un lugar privilegiado entre las fobias de la tradición cultural española y que en Cataluña ha señalado a una población musulmana 280.000 personas como un foco de «islamismo radical».

En mayo de 2007 el Instituto Elcano y la Confederación Española de Policía señalaban que «el estudio de los terroristas ingresados en prisión en España, más de 300 desde finales de los años noventa, muestra de forma indudable que Catalunya es el epicentro de la actividad yidahista en nuestro país» y nada menos que el «centro de reclutamiento de terroristas islámicos más grande de Europa». Lo que ni unos ni otros indicaban es que el resultado final de las detenciones pone en tela de juicio la propia política antiterrorista: «En febrero de 2006, de los 211 detenidos, 104 estaban encarcelados. A junio de 2007 los datos habían derivado a peor: de 327 detenidos, 153 habían quedado en libertad sin cargos y sólo el 10% de 174 imputados (18 personas) tenían sentencia firme. En síntesis: el 46% de los detenidos de forma preventiva quedaban liberados tras las primeras 72 horas y únicamente el 5% del total tenía sentencia firme» (David Fernàndez y Albert Martínez en Rastros de Dixan. Islamofobia y construcción del enemigo en la era post-11S, Virus 2009). En 2007 los informes de inteligencia señalaban a Girona y más concretamente a la localidad de Salt como el principal núcleo de riesgo terrorista islámico. El «nido de terroristas» ahora se encuentra en El Raval.

Anuncios

1 comentario »


RSS feed for comments on this post. TrackBack URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: